¿Por qué nos da tanto miedo los cambios?

Por que nos tanto miedo los cambios

No es difícil probar la afirmación de que nuestras vidas se rigen por paradojas, pero una de ellas es particularmente notable. Por un lado, todos sabemos (aunque no siempre queramos aceptarlo) que lo único constante en la vida es el cambio constante, mientras que por otro lado tenemos una tendencia constante a intentar aferrarnos a lo que ya hemos conseguido, a lo que se ha convertido en nuestro entorno domesticado. Muchas de estas cuestiones están relacionadas con la sensación de seguridad y estabilidad real, o con la creación de los mayores valores de nuestra vida: las relaciones, la familia, la posición profesional y social.

¿Por qué tenemos miedo al cambio en nuestras vidas? ¿Por qué nos tanto miedo los cambios?

Probablemente no haya una persona que no sienta miedo al cambio, a las situaciones nuevas. Incluso las personas que reaccionan con excitación o entusiasmo ante un reto, en realidad están lidiando con el miedo, asimilado de forma diferente por su cerebro. Cada uno de nosotros tiene un carácter diferente y, por tanto, su propia manera de vivir las vicisitudes de su entorno. Pero, ¿qué pasa si, en lugar de enfrentarnos de forma creativa a esta característica de la vida, nos encontramos con un miedo excesivo a tomar una nueva oportunidad o a cambiar algo que nos está perjudicando? El miedo al cambio es nuestro fiel compañero, a veces un defensor probado, pero a menudo un saboteador muy eficaz de nuestras necesidades.

La estabilidad del entorno, la repetición de los comportamientos y las consecuencias, desde el nacimiento, crean nuestra impresión de seguridad. La consolidación de los patrones de comportamiento nos va moldeando y nuestra primera sensación de «paz» se crea precisamente gracias a la impresión de permanencia del mundo. Sin embargo, con el tiempo, el niño debería desarrollar su «valor» para explorar el mundo. Aprenden nuevas formas de relacionarse con su entorno, también para poder comprender las consecuencias de sus actos. Si este desarrollo natural y necesario se ve obstaculizado por la sobreprotección de los padres (que en la mayoría de los casos proviene del amor y del deseo de proteger al niño), puede afianzarse la asociación de lo «nuevo» con algo amenazante y un bajo nivel de confianza en las propias capacidades. Si a esto le añadimos el miedo al fracaso, presente en cada uno de nosotros y reforzado por nuestros fracasos, es fácil caer en el bucle del miedo a todo lo que suponga un cambio.

Miedo a las situaciones nuevas

Experimentar los miedos que bloquean nuestra creatividad puede expresarse dentro de nuestra conciencia – entonces sabemos lo que nos bloquea, podemos conectar la situación con el factor de estrés. Es mucho más difícil reconocer los miedos incrustados en el inconsciente. La mayoría de las veces no hay una relación clara entre las causas y los síntomas. Los pacientes describen estas tensiones aparentemente inconexas como incomprensibles. Sólo después de una conversación más profunda queda claro que, por ejemplo, es inminente un cambio de trabajo, una mudanza u otro reto importante en la vida.

Estos dilemas ocultos pueden adoptar la forma de síntomas psicosomáticos e incluso de neurosis: del estómago, del corazón, etc. Los síntomas descritos son la evidencia de una autorregulación alterada de nuestra psique y deberían ser una señal para cuidarnos. A veces basta con confiar en alguien cercano. Conseguir apoyo consistente en una conversación franca, en la que nos daremos cuenta de que los miedos que experimentamos no son algo inusual o vergonzoso. Si esto no es suficiente, busque la ayuda de un terapeuta: esto le dará la oportunidad de observar sus tensiones más de cerca, nombrarlas con precisión y encontrar una forma cómoda de lidiar con su miedo al cambio y las limitaciones que conlleva.

¿Cómo superar el miedo a los nuevos retos?

Es importante recordar que cada uno de nosotros tiene una forma única de afrontar los retos de la vida. Por lo tanto, las omnipresentes llamadas a «abrirse paso» no son en absoluto una forma de proceder universal y siempre recomendable. La precaución puede ser un poderoso recurso vital. Mientras no bloquee fundamentalmente nuestro desarrollo y apoye nuestra sensación de seguridad, debe abordarse con respeto.

Sin embargo, si sentimos que necesitamos «un cambio en la forma de afrontar el cambio», tratemos primero de entender qué nos pasa, cómo sentimos la tensión y el miedo al cambio. Sólo la conciencia de este proceso abrirá el camino para confrontar y racionalizar nuestras fantasías sobre las consecuencias del cambio. Si llegamos a esta fase, podemos reflexionar sobre una forma y un ritmo de experimentación eficaces.

Alguien que ha sido muy conservador durante años debería pensar en el método de los pequeños pasos. La resistencia al riesgo puede cambiarse por formas creativas de reducirlo, el miedo a las consecuencias por anticiparse a ellas y la elección de una estrategia de cambio sin bravuconadas. Todo esto debe hacerse al ritmo que te convenga: no temas darte tiempo para adaptarte a lo nuevo.

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